Sexta [Para Hanna Arendt] el rasgo más espantoso y la principal innovación de los regímenes totalitarios de la primera mitad del siglo XX fue su absoluto nihilismo, el modo en que convertían en superfluas unas vidas humanas únicas e irremplazables, en que las marcaban para la aniquilación, sin tan siquiera una consideración utilitaria ni un propósito lógico. Idith Zertal Julián Zugazagoitia, Barcelona, 2001
Muerte en Málaga Nuestros valientes Legionarios y Regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombre de verdad. Y, a la vez, a sus mujeres. Esto es totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen. Málaga, ciudad sacrificada Los que llegaron hasta Almería con los pies abiertos, el corazón hundido, con la familia deshecha, han levantado para siempre la acusación más firme contra la barbarie del fascismo.
Almería, 1937 Un plato para el obispo, un plato triturado y amargo, Un plato para él banquero, un plato con mejillas Cada mañana, cada mañana turbia de vuestra vida Un plato para el coronel y la esposa del coronel, Sí, un plato para todos vosotros, ricos de aquí y de allá, A Málaga en su caída Málaga, Málaga mía. Paz Luna de Gómez (La olvidada) Ce n’est que lentement que la victoire et la dignité humaines peuvent se reconquérir sur la souffrance et la peur, et c’est auprè des paysans de la province de Malaga que Malraux va trouver l’homme fondamental: une voiture emmène des aviateurs, des blessés et un médecin sont allongés contre les mujrs et les scènes de fraternité se multiplient. Des femmes laissent leur place aux invalides, un vieillard et un enfant son chargés sur l’aile de l’automobile déjà pleine et ne parviennent à y demeurer que grâce à l’aide de Pol, un ouvrier devenu aviateur, qui leur donne la main à travers le pare-brise. La gène et la maladresse face à la souffrance font à présent place à l’indiscrétion d’un regard fasciné par la grandeur silencieuse des gestes fraternels: “Le médecin, devant les scènes d’amour du théâtre et du cinéma, se sentait toujours indiscret. Et ici aussi: cet ouvrier étranger qui allait de nouveau combattre, tenant le poignet du vieux paysan d’Andalousie devant le peuple en fuite, le troublait; il s’efforçait de ne pas les regarder. Et pourtant la part la plus profonde de lui même demeurait liée à ces mains? La même part qui les avait fait s’arreter tout à l’heure, celle qui reconnait sous leurs expresions les plus dérisoires la maternité, l’enfance ou la mort.” Le tableau etg le sang (des hôpitaux dans L’Espoir) |
Málaga, ataque relámpago |
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| Crónica de la guerra española, 51 Buenos Aires, 1967 |
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Los efectos del bombardeo naval sobre Málaga son impresionantes. Buena parte de las instalaciones portuarias resultan alcanzadas. Los proyectiles hacen impacto en unos depósitos de carburante. Formidables columnas de humo negro se alzan sobre las llamas. El pánico comienza a hacer presa en los malagueños. Muchos preparan ya las maletasy se aprestan a huir hacia Levante. Desde el muelle, los vigías gubernamentales no pierden de vista a los navios nacionales.
Guerra y vicisitudes de los españoles Diálogo con la muerte Y recuerdo la última declaración del coronel Villalba antes de subir al coche: "La situación es crítica, pero Málaga sabrá defenderse". Málaga no supo defenderse. La ciudad fue traicionada por sus líderes: abandonada, entregada a la masacre. Los cruceros rebeldes nos bombardearon y los barcos de la República no se presentaron. Los aviones de los sublevados sembraron el pánico y la destrucción, pero los de la República no vinieron. Los rebeldes tenían artillería, vehículos blindados y tanques; las armas y el material de guerra de la República no llegaron. Los rebeldes avanzaron desde todas las direcciones, y el puente sobre la única carretera que unía a Málaga con la República estaba destruido desde hacía cuatro meses. Los rebeldes pusieron a sus tropas a combatir con disciplina férrea y ametralladoras, mientras que los defensores de Málaga no tenían disciplina, ni jefes, ni la seguridad de que la República los apoyara. Los italianos, los moros y los legionarios extranjeros pelearon contra el pueblo con la valentía profesional de los mercenarios, por una causa que no era suya; y los soldados del pueblo, que estaban luchando por una causa que les era propia, volvieron la espalda y huyeron.
Los jefes culpables de la ciudad, que habían abandonado a sus hombres, pasaron por un consejo de guerra. El gobierno culpable de Largo Caballero, que abandonó Málaga a su suerte, fue obligado a dimitir. Los gobiernos culpables de las democracias occidentales, que abandonaron a su suerte a la República Española, no fueron ni llevados a consejo de guerra ni obligados a dimitir; la historia los juzgará. Pero eso no resucitará a los muertos. Arthur Koestler Recuerdos de la Guerra Civil en Málaga Y los que todavía puede caminar de pronto tienen que detenerese Y, espantados, echarse a tierra o esconderse en los huecos del camino o al otro lado de la sierra para no ser despedazados por los obuses de los cañones de los barcos de guerra que disparan a ras d etierra, o más bien del mar, desde doscientos metros. Pero los disparos atajan todos los movimientos sin que nadie puwedfa sentirse seguro. Cuando el fuego cesa, los supervivientes se encuentran ante los heridos que no pueden atender y ante los muertos que se quedan para siempre en ese tramo de la marcha. Y con esa trágica contabilidad los vivos reinician la marcha dejando atrás brazos arrancados, cuerpos partidos y, lo que es peor, los lamentos desgarrados de los heridos cuyas heridas no pueden cerrar. (…) Quien se detiene está firmando su sentencia de muerte. Y, sin embargo, de cuando en cuando hay que detenerse o correr. Y no sólo por los disparos rasantes que llegan del mar, sino por las bombas que labran la muerte desde el aire. El cielo –el límpido cielo andaluz-, es ahora el tenbroso espacio del crimen, desde el que los trimotores alemanes tiñen la tierra de sangre. Y, por si fuera poco esta alianza del cielo y del mar, en tierra los tanques pisan los talones a los últimos fugitivos de la caravana. Y con esta espantosa convergencia de la muerte por mar, tierra y aire, la columna fugitiva se estremece y estrecha cada vez más. Como fantasmas en la noche última, se arrastran los cuerpos con los pies sangrando, los pulmones secos y las bocas jadeantes, pronunciando una sola palabra que repiten débilmente: Almería, Almería, Almería… Aunque también hay algunos que avanzan como autómatas, pronuncias palabras incoherentes ya fuera del reino de la cordura. Alfonso Sáncheaz Vázquez |
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domingo 14 de febrero de 1937
ABC, Sevilla
Jamás en mi vida he contemplado un espectáculo tan deprimente y desconsolador como el que ofrecían estos desgraciados. Eran gentes de las clases más humildes de Málaga. No pocas de ellas pertenecían al hampa de la ciudad y seguramente había entre los hombres muchos que hace unos días engrosaban las milicias populares y tomaban parte activa en los crímenes y depredaciones cometidos en Málaga.
(…)
los camiones, camionetas y automóviles de Málaga han pasado en grandes cantidades al campo rojo o han sido destrozados en estos meses. No pocos de ellos han quedado sembrados por la carretera de Motril, estrellados contra los árboles, despeñados por los barrancos, como los carros de todas clases y tamaños y hasta los coches de caballos. Estos, como las mulas y los asnos que tiraban de los vehículos yacen muertos por la carretera, que además de ser polvorienta y pedregosa, lo que dificulta la marcha de los que ahora vuelven, está literalmente cubierta de trapos sucios, prendas de vestir e inmundicias de todas clases, que despiden un hedor insoportable.
Las prendas formaban parte de los míseros ajuares de estas gentes, abandonadas en la huída al estrellarse los automóviles o despeñarse los carros y saqueadas y desechadas por otras aún más míseras, si cabe, que les seguían.
Del estado de la gente no hay palabras que puedan dar una idea.

EN EL DIA DEL TRIUNFO
Malagueñas baturras
Con el corazón envía
Un saludo fraternal
para Málaga la Bella,
Zaragoza, la Inmortal.
Vente a Málaga, mañica.
Tengo albergue en La Caleta
y, si tú vienes conmigo,
mi dicha será completa.
Si las tierras malagueñas
son de María Santísima,
por aquí, por Aragón,
también tiene su finquita.
Hacia su mar hoy va el Ebro,
y apenas entra en el mar,
piensa llegar hasta Málaga
y, en saludo, remansar.
Para ver málaga libre,
nuestra Virgen del Pilar
se va allí una temporada,
al barrio del Limonar.
Las uvas y la mujer,
Antes,me gustaban frescas,
Pero hoy prefiero las pasas…
Si son, pasas malagueñas.
por la ciudad que era esclava
y rompió, al fin, sus cadenas,
bebo una copa de Málaga
y un vaso de Cariñena.
G. GARCIA ARISTA.
Heraldo de Aragón, Lunes 11 de febrero de 1937

La mayoría aplastante de la gente que salía precipitadamente de los pueblos y que huyó, finalmente, por la carretera de Almería, asegura que lo hacían temiendo a los moros que podían violar a las mujeres y cortarles los pechos.
Prieto Borrego, Lucía y Barranquero Texeira, Encarnación
La agonía de Málaga: población y retaguardia.
CEDMA, Málaga, 2007