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Memorial


22 de enero de 2005
Las víctimas del éxodo de Málaga a Almería tendrán un monumento
EL PAÍS. Málaga

Con casi setenta años de retraso llega el homenaje a las víctimas del éxodo de la carretera de Málaga a Almena. Será un espacio conmemorativo en Torre del Mar (Vélez-Málaga), cuyo diseño correrá a cargo del escultor Rogelio López Cuenca. Así 10 anunció ayer el presidente de la Diputación de Málaga, Salvador Pendón, que afirmó que la actuación tiene como objetivo "recordar a las víctimas de la Guerra Civil y fortalecer la convivencia".

Espacio

En febrero de 1937, entre 60.000 y 100.000 personas, mu­chas de ellas mujeres, niños y ancianos, huyeron de las tropas franquistas por la carretera que serpentea junto a la costa. Fueron atacados por tanques italianos y bombardeados por aviones y barcos. En la huida, de la que el cirujano canadiense Norman Bethune dejó un testimonio fotográfico, cayeron al menos 5.000 republicanos.

López Cuenca explicó que desde que le propusieron el proyecto, tuvo claro "que no iba a ser un monolito". Junto al arquitecto Santiago Cirugeda ha diseñado "un lugar de encuentro" cerca de la estación de autobuses, "una plaza jardín dispersa", en la que se plantarán almendros para que cada año, al florecer, "se celebre un homenaje automático". El próximo 6 de febrero se iniciará el proyecto con la colocación de una placa en homenaje a las víctimas.

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Muerte en la carretera de la costa
Málaga homenajea a los supervivientes de una matanza
de la Guerra Civil

RAFAEL MÉNDEZ - Málaga - EL PAIS | Última - 24-05-2004

En febrero de 1937, entre 60.000 y 100.000 personas salieron de Málaga hacia Almería por la carretera de la costa. Huían de las tropas franquistas. En el intento murieron al menos 5.000 republicanos. Caían de hambre. Caían disparados por dos barcos, el Cervera y el Canarias, que costeaban junto a ellos. Caían asediados por la aviación alemana y ametrallados desde los montes. Eran en su mayoría mujeres y niños. Ayer, 180 supervivientes de la matanza se reunieron en Málaga para explicar que, aunque las fotos del desastre son en blanco y negro, la sangre era roja; el mar, azul y la muerte, negra.

Dibujo

José Calleja tiene 71 años. En 1937, con cuatro años huyó junto a su familia sobre una burra que él recuerda blanca. "Yo iba en un serón que colgaba del animal", narra ahora encorvado y con los ojos llorosos. "Me asomaba del capazo y contaba los cadáveres. Mi madre me decía que era gente durmiendo", relata emocionado.

Los supervivientes cuentan que es difícil describir tanto horror. Calleja, rebeca de lana y boina ladeada, afirma que huyeron por miedo a las represalias y porque contaban que los soldados marroquíes les cortaban los senos a las mujeres. Su prima, Concha Lara, de 78 años, iba con ellos: "Ni siquiera nos dejaban huir".


José y Concha están en la exposición que la Diputación de Málaga ha organizado sobre el cirujano canadiense Norman Bethune, que ayudó en el éxodo. Al reclamo de la exposición, que recoge la vida de Bethune y su estancia en Málaga a través de fotografías, muchos de los supervivientes se pusieron en contacto con la organización. Ayer, al clausurar la muestra, la diputación les rindió homenaje. El crimen de la carretera de Málaga, como se conoció, fue una de las peores matanzas de civiles de la guerra, pero es poco conocida.

Francisco Martín también tenía ocho años. Panadero jubilado, viste chaqueta y corbata para la ocasión, y recuerda que su familia huyó en una camioneta. "Sólo circulaba de noche para no dar pistas a los barcos que nos disparaban". No comió hasta Orihuela, en Alicante, donde un hombre que vio la camioneta llena de niños les regaló un montón de dátiles. Ya tenía sarna.

Vicente Vaquero (Archidona, 1911) es de los mayores entre los supervivientes. Con su bastón, su pelo al cepillo y su traje marrón recuerda que salió de Málaga en retirada el 8 de febrero, la misma mañana en que 25.000 soldados italianos, alemanes y nacionales entran en la ciudad. "El día lo pasábamos escondidos en el monte, escuchando los cañonazos de los barcos y de noche avanzábamos entre sangre y cadáveres".

La carretera era un blanco fácil desde el mar. Hoy es la nacional 340 y discurre pegada a la costa, encajonada por Sierra Nevada. Actualmente, está jalonada por chalés e invernaderos. Los supervivientes aseguran que no sienten nada al pasar por allí. Sí sintieron ayer al ver las fotografías: niños subidos en burros, cojos caminando por el monte y rostros marcados por el hambre.

Uno de los más afectados era Gaspar López Barros, que tenía 10 años y vivía en Alhama de Almería, a 223 kilómetros de Málaga. Allí llegaron días después de haber salido muchos de los emigrantes. "Llegaron al pueblo cayéndose. No podían dar un paso más. Los niños venían descalzos, muchos de ellos solos. Les abrimos las casas y les dimos de comer". Lo peor había pasado. Comenzaba para los supervivientes la cárcel, la posguerra y, 67 años después, un pequeño homenaje. Ayer, como el 8 de febrero de 1937, lucía sol en Málaga.

Testimonio

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Lugar de memoria
En homenaje a las víctimas del éxodo de la carretera de Málaga a Almería. Febrero 1937
Rogelio López Cuenca / Santiago Cirugeda

Proponemos un tipo de intervención menos artística y más social que la del monumento tradicional, rechazando el autoritarismo grandilocuente y excluyente de la retórica monumental oficial.

No queremos ocupar el espacio como normalmernte hace una escultura sino hacer sitio, crear lugar y a la vez dar lugar, propiciar las condiciones para surja el encuentro, el diálogo, el debate; y, para eso, la obra no puede plantearse como una voz única, superior, privilegiada.

Nuestra propuesta consiste en un lugar de encuentro, un lugar de descanso, un refugio para los fugitivos que vagan por las fronteras del olvido, sin fin errantes, sin reconocimiento y sin consuelo. Ofrecemos un jarín, un lugar de compensación, un espacio de paz, libre de amenazas.

La especies vegetales que se utilicen serán autóctonas, evitando el exotismo exhibicionista de la jardinería ornamental

La primera actuación consistirá en la colocación de una placa conmemorativa en la que conste tanto el recuerdo de los sucesos históricos como el firme compromiso de no consentir que hechos semejantes vuelvan a tener lugar. Se trata de una pieza de hierro fundido en la que se lee el texto, MÁLAGA 1937 / NUNCA MÁS.
La placa aparece atravesada por una especie de herida, una profunda grieta que reproduce la línea de costa entre Málaga y Almería..

Placa

Del mismo modo que renunciamos a la lógica monumental heróica, impositiva, totalitaria (ni obelisco, ni monolito, ni pedestal) y a su pervivencia kistch, bajo la forma anacrónica de estatuas, también rechazamos la frustrante incomunicabilidad de la escultura abstracta moderna.

En su lugar proponemos una serie de desplazamientos, de extensiones, de dispersiones tanto formales, físicas, materiales (en el espacio y en el tiempo) como conceptuales (autoría colectiva, multiplicidad de usos) de la idea de monumento tradicional.

Ver detalles del proyecto

Carretera

EXTENSIÓN CONCEPTUAL
Rechazamos la idea de la obra de arte como decoración y apostamos por su carácter de utilidad, de uso.

Renunciamos a los materiales nobles típicos del monumento (bronce, mármol, granito) y optamos por el hierro y el hormigón, domésticos, comunes, cotidianos, urbanos, proletarios.

La responsabilidad del mantenimiento físico y simbólico de este lugar, de la memoria está en las manos de los individuos, de los ciudadano.;
Nada puede mantener viva la memoria sino nuestro compromiso, sólo nosotros mismos. En esto nada puede sustituirnos. No hay monumento que valga; se trata de una memoria que exige nuestra atención, nuestro cuidado.

EXTENSIÓN ESPACIAL
Esto no es un monumento sino un espacio abierto y expandido, un lugar de lugares, de acogida y de encuentro a fuerza de fragmentos, una plaza-jardín dispersa, que evoca su oprigen en la violencia y en el
desarraigo.

Este proyecta invita a los demás municipios de la ruta del éxodo que se extienden a lo largo de la costa entre Málaga y Almería, a que se sumen a esta iniciativa, construyendo y dedicando espacios similares a fin de conformar un itinerario, un recorrido de la memoria histórica.

EXTENSIÓN TEMPORAL
A fin de evitar los comunes peligros de inmediato paso al olvido o a la irrelevancia, característicos de una cultura consumista e intentando crear una tradición en el uso del lugar, proponemos dilatar el proceso de construcción del lugar de memoria, mediante una serie de sucesivas presentaciones públicas de las diferentes etapas del proyecto, a lo largo de los próximos años, con la voluntad de que se haga habitual el uso del lugar como espacio de conmemoración y compromiso político.

La vegetación del jardín contribuirán a reflejar el carácter vivo, dinámico, de este espacio: recurriendo a especies que florezcan en fechas próximas
a las de los hechos (mes de febrero) se provocará una especie de homenaje natural, automático - incluso si en un futuro indeseable el olvido regresa a adueñarse de ste sitio y de estos hechos.

EXTENSIÓN DE LA AUTORÍA
No sólo los miembros del equipo de trabajo somos autores del sitio. Tanto los supervivientes como sus familiares y descendientes, así como todos aquellos que queremos vernos como conjurados a velar por la
conservación de la memoria viva de estos hechos, están invitados a reflejarlo con su firma, con sus nombres, a estar presentes, a participar en esta construcción y a comprometernos en su mantenimiento.

Carretera

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